Aprendí que el tiempo no es más que uno de tantos subjetivismos, como el espacio, que el latido del universo continuará in aeternum; que el sol, enfriado, se convierte en planeta; el planeta viejo se disgrega y cae en la hornaza de otro sol, y que, de la nebulosa que se condensa al mundo que acaba(…) que la vida del hombre más larga de que haya memoria no dura lo que una estrella, lo que más rápida tarda en desplazarse, aparentemente, un centímetro en el cielo… Aprendí, en fin, que no es el tiempo el que pasa, sino nosotros los que pasamos…
Amado Nervo, El viejecito